Paranoia Paradise
… o como desde mi jardín Prehistórico conocí a Derek Jarman
me di cuenta que en el zulo en que vivía mis plantas se morían de oscuridad y smog… que los bichos devoradores no tenían resistencia alguna, eran inmunes a mis sustancias pesticidas naturales de tabaco y ajo (intoxicación de vapores vampíricos), una mierda gracias a la resistencia adquirida después de tragar la polución de autobuses revendidos del (primer) sucio mundo… artrópodos y anélidos que por sus venas viscosas corren mares de dióxido de carbono.
luego de tal pérdida (todas mis plantas comestibles y fumables desaparecieron frente a mis ojos gracias a mi resistencia química) he pasado años sin intentar un nuevo huerto, jardín, entes vivos a mi cargo… pero mi frustración no ha aplacado ni un día el sueño de mi flora perfecta: un jardín prehistórico/psicoactivo, un jardín vivo en donde las plantas se alimentan de seres vivos, no son solo entes pasivos, si no que engullen, asfixian y envenenan… imagino dendrobatidaes … capsicums per tot arreu , amanitas… psilocybes… y toda suerte de manjares que al solo chuparlos o devorarlos te llevan a paraísos paranoicos emocionales, visuales, mentales y sensoriales. quiero ser intoxicada y mordida por miles de seres… me veo delirando en mi jardín, teniendo orgasmos de placer ante tales bestias gruesas de colores insaciables y texturas caníbales… sangres, savias y corporalidades blandas y retorcidas.
intentando aterrizar mi pequeño paraíso, comencé a buscar referentes, visualidades… y llegue a derek jarman, que me encantó con su jardin de piedra, delicioso… ritual.. quizás por su extremo parecido a los surrealistas paisajes de mi infancia, a esa mezcla rito.pagana.árida.mágica inabarcable.
esto me llevo irremediablemente a sus peliculas… y nuestros jardines se fundieron, emergieron del claroscuro de la poesia lógica… de la métrica matemática irracional… del aforismo lento… y me enamoré (adolescencias…) de su dulce paraíso paranoico.
…y aqui estoy, uniendome a este proyecto para materializar y mutar de alguna manera la idea de la huerta comestible en un disparador de sentidos, en un espacio de recuperación de especies que nos son vetadas en pos de intereses farmacéuticos, de control social por medio de la desconexión corporal y mental.