CUCQUI el proyecto de compostaje doméstico y comunitario del Quirhort

Cada vez que la puerta del solar del Quirhort está abierta, se asoma alguien movidx por la curiosidad de descubrir qué estamos haciendo ahí a dentro. Cuando contestamos “una huerta”, la mayoría de las personas miran sorprendidas a su alrededor y preguntan: “una huerta?”.

Ya. Difícil de comprender. Durante muchos meses no hubo ni plantas comestibles (de estas que suele haber en las huertas propiamente dichas) y la única compañía verde que teníamos era una macetita de salvia (que aún resiste).

Al entrar en el solar, no disponíamos de recursos ni del sustrato para cultivar, así que tuvimos que empezar la huerta desde el mismísimo principio: compostar para tener nuestra propia tierra.

Y esta ha sido la tarea (invisible y desconocida para la mayoría) de muchxs vecinxs a lo largo de este primer año de Quirhort. Ahora ya disponemos de compost en gran cantidad y otros materiales que van llegando para empezar lo que se pronostica una buena temporada de “Huerta” propiamente “entendida”.

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Aunque ya dispongamos de tierra, no hemos dejado abandonada esta tarea, ya que está siendo toda una experiencia y un experimento lleno de aprendizajes y de personas muy estimulantes. Ahora nos encontramos en una nueva fase de experimentación en la que queremos proponer un formato doméstico para la recuperación del orgánico y así abrir a más casas la red de compostaje del Quirhort.

Está por ver si, por la “nueva” huerta o para averiguar detalles del compostaje, se acercan más personas curiosas a descubrir cómo pasamos los días en la “Huerta”.

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Antes de navidades aprovechamos el empujón que nos dio el Pla Comunitari de la Salut para dar forma al CUCqui (Compostador Urbano Comunitario del Quirhort). Nos propusieron regalar un compostador doméstico a algunas casas que diferentes colectivos del barrio visitarían en ocasión de las fiestas. Así que un grupito de valientes composterxs se dieron la tarea de diseñar y encontrar un contenedor apropiado, elaborar una receta que funcionara y condensarlo todo en un manual para su uso.

Ya que la idea de lo que queríamos hacer estaba bastante clara (y el nombre también ;), el par de encuentros que tuvimos nos sirvieron para refinar detalles y preparar los materiales.

Al final, los regalos no pudieron hacerse en esta ocasión, así que ahora tenemos diez cubos listos y provistos de todo, con los que ya estamos experimentando.

En esta primera versión del CUCqui hemos utilizado un cubo comercializado por una empresa slovena llamada Organko. La idea de nuestro diseño inicial era muy parecida al que produce esta empresa. Así que optamos por probarlo y estudiar sus defectos y virtudes, para luego poderlo rehacer con materiales disponibles en nuestro entorno.

El cubo está diseñado para que se desarrollen procesos de descomposición mediante fermentación anaeróbica. Tiene un alojamiento inferior dividido de los restos sólidos mediante una pieza con agujeros donde filtran los restos líquidos de la descomposición y que drenan a través de un grifo que se abre y se cierra. El alojamiento superior, cerrado con una tapa semihermética, tiene capacidad de hasta 16l.

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A medida que se añaden restos orgánicos por capas, se les van esparciendo encima microorganismos efectivos para descomponer la materia orgánica en condiciones de ausencia de oxigeno y producen la fermentación. Esta compañía comercializa un paquete activador llamado “ bokashi“. Resumiendo, el bokashi es una técnica de compostaje rápida donde se pueden emplear también microorganismos capturados y cultivados para este fin. En realidad estos microorganismos merecen un capítulo a parte y todavía muchas horas de charlas intrigantes en el Quirhort :).

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En un primer momento utilizamos como activador nuestro propio compost, espolvoreado en pequeñas cantidades entre capa y capa de orgánico. Después de un par de semanas de tentativas, no dio resultados, posiblemente por la escasa presencia de microorganismos útiles o por otras variables en las que no hemos profundizado (como podría ser temperatura del ambiente en la cocina).

En una segunda ronda de experimentos utilizamos el compost bokashi hecho por un amigo que tiene una huerta periurbana en Barcelona. Efectivamente el compostaje con bokashi dio muchos mejores resultados. A los 2 días que dejamos de aportar orgánico al cubo dejándolo en reposo, ya estaba drenando liquido de color clarito y con un aroma muy intenso pero para nada molesto.

Así que, a parte de reinventar el cubo, tendremos que ponernos a producir nuestro propio bokashi para tener provisiones de microorganismos. Y, previamente, tendremos que ir a buscar y cultivar nuestros propios microorganismos.

Ahora mismo tenemos 4 CUCquis en activo, 2 de los cuales están ya funcionando con bokashi. Nos quedan unos cuantos para distribuir entre lxs atrevidxs que quieran unirse a la experimentación y a la recogida de experiencias en esta nueva etapa!

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